miércoles, 24 de diciembre de 2014

CRECIMIENTO ECONÓMICO o DEBACLE : UN CAMBIO DE ÉPOCA


Siete años de tormenta perfecta, en una crisis de longitud impredecible, han hecho perder el rumbo de la nave, han producido millones de ahogados y de malheridos, pero simultáneamente, han forjado marineros aguerridos, capaces de soportar con éxito futuros envites y de aprovechar vientos favorables.

¿Están desorientados muchos de nuestros banqueros, políticos o dirigentes, limitándose a oír con impotencia las súplicas de auxilio de una gran masa social y económica de Pymes? ¿Tienen hoy las empresas proyectos de futuro o bastante hacen con sobrevivir? ¿Entienden los sindicatos el cambio de época?

Las Derechas europeas en los gobiernos suben impuestos, las Izquierdas recortan prestaciones. Los populismos extremos están alcanzando las primeras posiciones en las últimas elecciones europeas en democracias tan “civilizadas” como Francia, Reino Unido u Holanda, y a medida que mejoran algunos indicadores como la vuelta a incrementos positivos de PIB o el abaratamiento del endeudamiento, se piden con más fuerza las políticas de crecimiento.

Recordamos el largo periodo anterior de desarrollo sostenido, en el que el crecimiento permitía bajar impuestos porcentuales pero incrementar recaudación, aumentar el poder adquisitivo del ciudadano y su consumo, mejorar prestaciones sociales y reforzar ciclo a ciclo el poder de nuestras economías al mismo tiempo que el bienestar social. Entonces alcanzamos el círculo virtuoso.


¿Debemos regresar a aquellas políticas? ¿Es aún posible?
¿Dónde están esos marineros aguerridos que entienden de tormentas? ¿queda alguno entre nuestra élite política y dirigente?

Montesquieu, en “El espíritu de las leyes” nos avisaba ya hace casi 300 años que el gobierno del pueblo, la República, solo puede construirse sobre la virtud de sus dirigentes.

Opino que, desgraciadamente, no es posible regresar a aquél pasado, pero si aplicamos inteligencia, tesón, y una inmensa energía de cohesión a un proyecto de futuro compartido, podemos aspirar a recuperar la Europa del bienestar de sólidos fundamentos económicos, podemos definir un nuevo crecimiento, que resuelva nuestros problemas.

El actual desempleo asfixia nuestra sociedad y nuestras cuentas: continuar con las actuales políticas de sequía hacia la investigación, la tecnología y la innovación no aportará crecimiento. Y es precisamente el crecimiento el único camino que compaginaría alivio social y fortaleza económica.

El renovado choque de trenes entre capital y trabajo, fundamentado en los privilegiados que vivimos con antiguas condiciones fuera de mercado, y quienes han sido expulsados ( o jamás han entrado) a este club, ha posicionado de facto al trabajo como un privilegio y no como un derecho, diga lo que diga la Constitución, alejándonos cada vez más de un modelo competitivo de entendimiento, generoso, flexible y de realidad empresarial-social compartida.

Debemos responder a preguntas fundamentales que pueden ayudar a dibujar un proyecto de país que sustente este crecimiento.

¿Quiénes pueden ser los protagonistas de este crecimiento? ¿Los conocemos?

¿Debe tener la Industria un papel relevante? ¿Por qué? ¿Se llevará a cabo realmente la tan anunciada reindustrialización? ¿En las mismas o en nuevas localizaciones?

¿Cómo operara el sector público y qué papel se le asigna en el proyecto de país? ¿Es este papel realmente independiente de la ideología política?

¿Existen referentes europeos que permitan abordar su globalización en la actual situación de pérdida de poder del viejo continente? ¿Podrá mantener Europa algunos de sus liderazgos? ¿Es la globalización de las empresas diferente de la de los países?

¿Sabemos formular la oportunidad de América del Norte y del Sur en términos realistas para una  PYME de 500 trabajadores? ¿Hay más Asias que China e India? ¿Es la vecina África un mercado emergente?



Y finalmente, debemos formularnos preguntas que nos revelen el estado de los motores esenciales de la innovación:

¿Es el capital de acompañamiento al emprendimiento un cuello de botella? ¿Necesitamos un sistema alternativo al norteamericano o nos basta una copia mimética?

¿Qué es la compra pública innovadora? ¿Es legal? ¿Quién la practica?

¿En qué consiste una política de innovación en el territorio? ¿Es la S3 europea, Smart Specialisation Strategy, el camino para la competitividad?

¿Cómo madurar el despliegue de la internacionalización?
¿Qué aportan las multinacionales españolas al país mediante su actividad exterior? ¿En qué consiste la singularidad vasca?

¿Cómo impulsar la innovación a través de las personas? ¿Para cuando la creación de empleo neto? ¿Podemos construir una nueva competitividad fundamentada en la compartición razonable de riesgos y resultados entre todos los actores de la actividad empresarial: empresarios, trabajadores, gobierno, banca?

¿Es la Universidad una plaza central de nuestra Sociedad, regentada por los mejores, que nos dota de jóvenes con talento y competencias modernas, que nos aporta la generación mejor preparada que podrá liderar el futuro?  
  
¿Hay margen para apoyar financieramente el crecimiento innovador sin generar déficit público? ¿Son las subvenciones una solución?
¿Qué es posible y audaz formular como síntesis de una visión 2020 en términos prácticos y cercanos a la realidad empresarial y a la comprensión ciudadana?

Filosofar, según Heidegger, consiste en “ preguntar por lo extraordinario. Y no solo es extraordinario aquello que se pregunta, sino el preguntar mismo…”

Jostein Gaarder en El mundo de Sofía (1991), se cuestionaba cómo será el mundo dentro de cien años, y de mil o cien mil años. ‘Concluía : “ … No sé quien puede contestar a eso, pero creo que es importante, más que importante, necesario, formulárselo…”

No obstante, mi aspiración legitima es contribuir a proporcionar también algunas respuestas a estos desafíos mencionados, en un marco ordenado e inteligible, y aglutinar a personas que puedan responderlos.
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2 comentarios:

  1. Estupendo post Juan Tomás !....no podía ser más acertado .....comparto contigo que lo único que nos queda es innovar para contribuir al progreso

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  2. Buenas preguntas, anticipó de sensatas respuestas . Eso espero.

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