viernes, 24 de abril de 2015

TINTO DE VERANO y CENTROS TECNOLOGICOS



De vez en cuando se suscitan debates en tribunas como ésta sobre el dilema investigación básica o investigación aplicada, sobre ciencia o tecnología, sobre sector público investigador o empresa.

Recuerdo a un “ilustre” Secretario de Estado que llamaba en privado a la innovación “el tinto de verano” de la bodega.

Son personas que enfrentan, que buscan el conflicto entre unos y otros, demonizando partes de la cadena de valor del conocimiento que son esenciales para el éxito colectivo. Cuando este conflicto proviene de dentro del sistema ciencia innovación, suele tener tintes de pelea por el presupuesto o de intereses particulares de alguien, en competencia con sus semejantes. Cuando su origen está en los políticos, de tercera fila por supuesto, intentan apropiarse de terrenos de izquierda o de derecha. La investigación empresarial suele ser la derecha, y la investigación básica, la izquierda.

¡Que barbaridad! ¡Que peligroso que se explicite e impulse este conflicto!

Cuando Watt implemento con éxito su maquina de vapor, en 1761, no existía la termodinámica. Y tuvieron que pasar 63 anos hasta que Sadi Carnot formuló su ciclo, que modelaba la ciencia del proceso. Este viejo ejemplo es hoy aplicable a los lectores laser de DVDs, como a veces explica el profesor Etxenike, a la electrónica, materiales multifuncionales y a un largo etcétera. Sabemos cómo funcionan y esperamos saber pronto por qué, para así ampliar y dominar sus efectos.

Esta disfunción nos llevó en Euskadi y también en otros lugares del Estado, a crear los Centros Tecnológicos por pura necesidad. La Universidad no se ocupaba de la empresa.
Hoy estos centros emplean a mas de 3000 ingenieros y técnicos de muy alta cualificación.

Los Centros tienen en la red de Fraunhofer alemán su modelo. Investigación de alta calidad, multidisciplinar y muy cercana a la empresa. Buen espejo.

Sin embargo, nuestro modelo esta podado comparado con aquel, aunque pocas veces lo explicitamos. En Alemania, los centros están adscritos o imbricados en Universidades y escuelas de ingeniería. La investigación y la educación se conectan en un todo continuo a través del doctorando, a costes competitivos. La inversión en infraestructuras se comparte, no se segmenta. El jefe del departamento de tribología es catedrático del tema en la escuela. En ingeniería, la división básica-aplicada es una cuestión de vocabulario. Es frecuente también ver a directores de Fraunhofer muy ricos y de gran éxito empresarial.

Sin embargo, nuestro modelo disociado esta taponado, casi colapsado diría yo. Algunos centros no pueden contratar, y en la crisis han despedido a los temporales y a los más jóvenes. Si en su modelo de actividad (muy próximo a una ingeniería), la carrera profesional se paraliza, la motivación se colapsa y los precios al mercado suben al no disponer de una pirámide de muchos perfiles jóvenes. Los programas públicos de incentivación a la contratación empresa –CCTT se convierten en necesarios para su supervivencia, y claro está, el ciclo se pervierte. Además su profundidad científica se resiente, porque nadie la paga, y corre el riesgo de banalizarse a medio plazo.

Pues bien, reclamo una visión contraria al conflicto, contraria al “tinto de verano”, grande, ambiciosa y capaz de sacar lo mejor de todos los colectivos implicados. Por supuesto, una visión integradora de los dos mundos, basada en los siguientes ejes:

            - Las personas: muchos profesionales de los CCTT desarrollarán una función docente importante en la Universidad, atrayendo doctorandos a sus retos científico- tecnológicos. Idénticamente, muchos catedráticos ocuparán funciones de responsabilidad en los Centros. Este input rejuvenecerá la pirámide, añadirá profundidad científica y generara visiones tecnológicas mas potentes.

            - La Gobernanza: con el catálogo en mano de las especialidades de los CCTT, se definirá un plan de adscripción a medio plazo ( 4 anos) en las líneas anteriores y a través de las personas, manteniendo presupuestos separados, pero dependiendo de una Consejería Única de Empresa y Universidad. No serán necesarios grandes cambios en sus estructuras jurídicas, pero sí permitir esta movilidad y dedicación parcial. Las modalidades actuales (CIC, CCTT, BERC ) comenzarán a perder sentido a medida que prospere la visión unificadora.

            - Los Incentivos públicos : muy generosos con el patrocinio privado de tesis internacionales y menos con las contrataciones directas a Centros.

            - Esquemas de retribuciones adicionales:  Basados en resultados de negocio, proporcionarán incentivos que acompañarán esta carrera profesional integral, también para un catedrático. Bastará con que el reglamento no lo impida.

El reto es grande, pero aplicando minimalismo, espíritu practico en la transformación y respeto desde el conocimiento al procedimiento administrativo,  es perfectamente posible para una comunidad pequeña como la nuestra.

Es tan importante como los ejes de modernización de la Universidad que proponía en mi articulo “Florida Universidad”. No tendría sentido lo uno sin lo otro.

Deliberadamente no he entrado en el jardín de la investigación basada en la curiosidad ni en las revisiones por pares. Si abordamos el reto anterior, el problema del conflicto entre investigación básica y aplicada estará resuelto.


Cuando el ilustre físico navarro Javier Tejada, poco dudoso por su actividad en la ciencia básica, obtuvo el premio nacional de investigación en 2009, pronunció ante el rey un discurso que decía “..hay muchos investigando sobre el cáncer, y pocos investigando cómo curarlo..” Javier trabaja en investigación de frontera sobre magnetismo y colabora en múltiples iniciativas empresariales.

¿Acaso no nos merecemos este sistema Fraunhofer vasco para el siglo XXI?
Me apunto a este pensamiento en grande.


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